Mi querido Tío Toño

Que trabajo cuesta aceptar la voluntad de Dios. Todavía no entiendo porqué se llevó a mi tío Toño. Tengo en la cabeza un recuerdo muy feliz con él. Hace unos meses fuimos toda la familia a Tequisquiapan, sin planearlo mis tíos también fueron. La pasamos tan bien.  Vi a mi tío contento, riendo y divirtiéndose. En la mañana muy temprano, les dije a mis tíos que me acompañaran al mercado por cosas para desayunar. Fuimos con David, nos compramos unos jugos y toda la mercancía. Ya para irnos se nos atravesaron unos taquitos de carnitas que se veían buenísimos. Le dije a mi tío “nos echamos uno?” Me vio con una cara de complicidad que siempre voy a recordar y nos comimos un taco delicioso. Que rico momento. No lo voy a olvidar.

Hijos míos,

Les escribo a unos días de que mi tío Toño se fue. Les escribo porque ustedes son pequeños ahora y ustedes saben que los recuerdos son lo que mantienen viva a una persona, tú nena, me has dicho estos días que siempre estará en nuestros corazones, por eso les quiero dar un regalo: mis recuerdos de él.

Mi tío era una de esas personas que con las que podías platicar de todo. Pláticas sabrosas. Creo que lo caracterizaba su buena actitud hacia la vida. Su afición por el futból, su equipo favorito era el América, las películas viejitas, la buena comida y “la jugada” esa cita que tenían semana con semana mis tíos para reunirse en casa de mi mamá y echar un dominó cubano o un juego de cartas. El otro día que fuimos a su casa, me imaginé en aquel rincón de su patio, cocinando carnes asadas para la familia. Cóme le gustaba!!

Era contador. Yo me acuerdo cuando éramos chiquitas que nos decía mi mamá, “si son buenas en matemáticas, podrían ser contadores como su Tío Toño, él es rebueno para el cálculo mental”. Lo admiraba mucho, porque era un gran hombre, era muy bueno,  por su familia, porque era un gran esposo y un gran padre. Quería tanto a su Mariana y a su Marisela. Cuando iba a su casa de chiquita yo recuerdo que pensaba “quiero tener una casa así de grande como la de mi tío y una familia como la suya”. Será por eso que lo escogí como mi padrino de bodas.

Ya saben ustedes que nuestra  familia es muy grande. Tú abuela Coco tiene muchos hermanos. Mi abuelito les decía así: Mau, Melón, Moni, Caco, Coco, Chato, Gloria y Chucho. Y Coco es como la mamá postiza de todos. Eso hace que yo no sólo tenga 8 tíos, sino 8 hermanos postizos, y eso sin agregar a los primos! Y mi tío  Toño era como el “tío papá” de todos. Un pilar muy fuerte en la familia y por eso duele tanto su partida. Estaba al pendiente de todos. De todos los cumpleaños, los logros y hasta las enfermedades. Él siempre me llamaba en mi cumpleaños. A todos. Como lo hacía mi abuelita.  Me felicitaba cuando algo especial pasaba como si realmente fuera su hija, en mi graduación, en mis viajes, hasta cuando sacaba buen promedio.

Era muy importante su presencia en las reuniones familiares, por sus bromas, por sus gritos, sus abrazos. Molestaba a Pilo cada que podía con el cruz azul. A mí por ser “larguchona”, a Kari a Santi, a Emilio a todos. Creo que cada uno de los integrantes de la familia tenía una relación muy particular con él. Todos. La tía Julieta era su socia. Eso hacía que molestara a Chata (creo que él la bautizó) y a Denisse por ser “socias chafas”. En la historia de la familia, el tiene un papel protagónico.

A mi mente vienen los viajes a Metepec y Oaxtepec con toda la familia, las carnes asadas, las reuniones en su casa, las veces que visitaba a mi abuelita y le decía: “ya llegué Madre”, con su traje se sentaba junto a ella a platicar ya después avanzaba por el pasillo hasta el cuarto de mi abuelo. El cariño que le tenía a mi abuelito. Las historias que contaba de Constancia y cuando era chiquito. Los relatos de sus viajes. Sus colecciones de campanas, libros, cucharas y películas. Sus álbumes con fotos de todos. La manera de alegar por todo cuando jugábamos en año nuevo. Tantas cosas que voy a extrañar.

Nuestra familia es lo que es ahora por  la unión, el trabajo duro y la perseverancia de mis abuelos y de mis tíos por salir adelante, por querer darnos algo mejor y eso hijos, es el mejor legado que nos pudieron dejar. Y así como es grande el amor que hay en nuestra familia, así de grande es el dolor cuando uno de sus miembros se va.

Por eso, cuando hablen de su familia, recuerden siempre al tío Toño, un hombre muy bueno y trabajador. Que se esforzó mucho por superarse y lo consiguió, Que hizo una gran familia y fue un gran ser humano. Cuando recuerden al tío Toño, recuerden que nos quiso mucho mucho a todos, a ustedes también.

 

 

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